Mi ciudad perdida

 


“Mi ciudad perdida” – por Malena Rey

Destilando lecturas eclécticas y un humor corrosivo, las prosas cortas de Milita Molina tienen el ritmo de zapada violenta y visceral.


“Un agujero ‘belga’ en la literatura argentina” – por Pablo E. Chacón

En Mi ciudad perdida, la escritora Milita Molina compone un mosaico cuya estructura, fragmentada o irregular, se reproduce a diferentes escalas, repitiendo personajes escondidos en una suerte de simulacro de trama que consigue provocar una escritura, que destaca la sensación de pérdida que atraviesa el libro.


“Vengar la utopía de la frase” – por Daniel Gigena

Molina parece desbaratar un, a estas alturas, cliché literario -y hay que apuntar que no se está tan mal si una frase de Rilke y Saer, entre otros, es un cliché-, aquel que afirma que la patria es la infancia o el lenguaje de la infancia.


“Mi ciudad perdida” – por Revista Rumbos

En Mi ciudad perdida y a partir de una treintena de relatos breves, se dedica a recordar la Santa Fe de su infancia y juventud.


“La alegría no tiene género” – por Mariano Dupont

Cruzando lo alto y lo bajo, lo literario y lo oral, Milita Molina vuelve a desplegar una escritura feroz con la risa de fondo.

Convoy

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“El tren de Convoy” – por Hugo Savino

Todos quieren IRSE
Jack Kerouac

Convoy no pertenece. Es lo primero que sentí al leer esta novela. No es que no tenga influencias. Debe tenerlas. Creo que no interesa mucho. Las influencias se las dejamos a los que leen esencias.


“Bienvenidos al tren” – por Mariano Dupont

En la literatura argentina cada tanto se produce un milagro y aparece una primera novela comoConvoy, de Esteban Bertola. Muy cada tanto, es verdad. Pero a veces pasa. Y es la felicidad. La felicidad de toparse con una novela que no busca adecuarse al murmullo tedioso de la época. Al murmullo familiar. Al sonsonete. Aire fresco, o sea. Novelas que parecen caídas del cielo.


“A pelo sobre el lenguaje” – por Ana Ojeda

Cómo hacer para no terminar el viaje. Cómo hacer para no llegar nunca. Ni volver.
Esteban Bertola

“Con el movimiento del tren se mueve mi cerebro y escribe mi mano”: en dos palabras, la trama de este libro.


“Un viaje multidimensional” – por Blanca Wallace

La novela Convoy mereció elogiosos comentarios de los escritores y traductores Hugo Savino y Américo Cristófalo. Savino se refirió al libro como “Un callejón de salida. La única vía posible que propone Convoy: leer en la emoción del lenguaje”. Cristófalo habló de “un sistema de digresiones de una voz que se trama en el cuerpo, una voz con una preocupación por anotar, no tanto una crónica del viaje como los efectos del viaje en el que viaja”.


“El sueño de una voz” por Daniel Gigena

La primera novela de Esteban Bertola introduce en el panorama de las nuevas narrativas una alteridad difícil de comparar. La mayoría de sus contemporáneos aborda, con mayor o menor fortuna, cuestiones ligadas a un realismo raso, a un registro etnográfico de las costumbres de personajes desganados (si viven en metrópolis) u ofuscados (si se ubican en la periferia), todos con una melancolía que añora cierta domesticidad.